Ángeles Cereceda – Agua

Dos peces jóvenes iban nadando y se encontraron con un pez más viejo que nadaba en dirección contraria; el pez viejo les dijo: «Buenos días. ¿Cómo está el agua?».

Los dos peces jóvenes siguieron nadando; por fin uno de ellos miró al otro y le dijo: «¿Qué demonios es el agua?».

(David Foster Wallace)

A menudo dejamos de ser conscientes de las realidades más obvias y no nos damos cuenta de cuál es el agua en la que vivimos.

En el agua en el que me muevo, hay una realidad fundamental, y es el hecho de que las personas acudan a un museo o una galería con la sencilla intención de contemplar un cuadro o una escultura pero que, a mí, me parece un fenómeno sorprendente…

Si además se trata de mi propia exposición, esta magia siempre me asombra y me provoca una profunda gratitud.

Con seguridad, conmover y provocar sensaciones es el único fin y siempre el fin principal de cualquier obra de arte y del impulso que el arte ejerce sobre las personas.

Esta es la única explicación de que la contemplación, solo con el propósito de una recompensa sensorial estética, sea una realidad que no debemos dar por obvia y que tenemos que valorar como un privilegio del ser humano.

Del otro lado, entiendo que la vida de un cuadro comienza cuando se expone.

Cuando una obra se enfrenta a nuevas miradas es cuando realmente empieza su propia biografía y su trascendencia.

El éxito de su supervivencia dependerá del análisis, la explicación, la crítica… pero, sobre todo, de la emoción que provoque en quien la observa.

Pues bien, ahora es el turno de presentar mi trabajo.

Y les toca a ustedes, en su papel de activos observadores, entrar en el juego.

La aceptación o el rechazo, el éxito o el fracaso de las obras que aquí les presento ya no depende de mí.

La obra está expuesta y “lanzada” a su propia historia a través del sentir de nuevas interpretaciones.

Por mi parte, una nueva exposición es ya el triunfo de una nueva oportunidad para disfrutar del éxito personal que supone vivir en la continuidad de mi tarea.
Una tarea que, de nuevo, muestro con incertidumbre, pero con la deliberada intención de poder conectar con nuevas miradas y con el atrevido deseo de alcanzar un reconocimiento que sintonice con la íntima satisfacción de haber hecho lo posible por hacer bien mi trabajo.

En mi oficio, este es el agua en la que nadamos.

Ángeles Cereceda

Exposiciones anteriores.

Museu de pintura de les Illes Balears
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